TANTRA CENTRAL UN SITIO PARA LA MUJER

SOMOS UN SITIO AL SERVICIO DE LA MUJER. DE LA DIOSA SHAKTI QUE HABITA EL TEMPLO (que es el cuerpo de cada mujer) PONEMOS LA FILOSOFIA TANTRA EN SUS MANOS PARA QUE APRENDAN A DISFRUTAR DE LA "SEXUALIDAD CONCIENTE" VALORANDO LA SENSUALIDAD Y DISFRUTANDO DE LOS DONES CON QUE LA NATURALEZA HA DOTADO A CADA UNA.

NAMASTÊ




jueves, 24 de febrero de 2011

CEREMONIAS SEXUALES TANTRA


Rituales Sexuales tántricos
Ritual tántrico representado en esculturas
El tantra no es el inventor del ritual sexual. Hay evidencia de ellos en muchas sociedades. El día de san Valentín desciende de los festivales lupercalianos del siglo 1 en Roma. Se honraba a la diosa del amor Juno. Consistían en un ritual donde los participantes escribían su nombre en un papel y las parejas eran seleccionadas al azar. Esta costumbre evolucionó hasta lo que hoy hacemos de enviar tarjetas el 14 de febrero.,  Algo similar sucedía en el carnaval donde nada esta prohibido en esos días. En la india hay algo similar en donde existe el día de las plantas; donde casi nada está prohibido.
El propósito de los rituales sexuales normalmente  es honrar la divinidad para asegurar  las cosechas. Las fiestas dionisiacas dieron origen a las orgías y al hedonismo.  Todos los ritos sexuales son sinónimo de abundancia. Abundancia de granos, de niños,  de confort ( buen clima ).
Cuando una sociedad experimenta la abundancia, se vuelve más liberal en el aspecto sexual. Se repite desde los griegos, los romanos, los etruscos e incluso los prósperos victorianos. Esta liberalidad, se encuentra varias veces en el antiguo testamento.
En mi experiencia los rituales sexuales es la última expresión de la inclusión del tantra en una comunidad. No todos los tántrikas practicas ritos sexuales. El ritual tántrico es muchas veces incomprendido en su propósito y en los detalles del mismo.  De hecho el ritual sexual fue la única forma en la que sané mi sentimiento de celos, donde se escondía muy adentro  mi noción de que estaba separada de Dios.
En el tantra existen dos rituales principales,  el maithuna y la chakra puja. El maithuna es una celebración de los placeres sensoriales y la chakra puja es una extensión de los ritos de fertilidad donde la cópula colectiva era ejecutada en los campos con el fin de promover la fertilidad no sólo en el humano,  sino en los animales y las plantas.
Chakra puja se traduce como fiesta practicada en círculo. El maithuna y la puja tienen el propósito de transformar la conciencia y al final iluminarnos. La meta es experimentar la divinidad, la luz de Dios dentro de nuestros compañeros.
Ambos rituales incluyen 5 pasos o makaras. Los makaras son 5 aspectos prohibidos por otras doctrinas. El tantra afronta estas doctrinas directamente haciendo  lo contrario. Incluyen el beber alcohol, comer carne y pescado, granos afrodisiacos y la relación sexual.
El chakra puja tiene un mal concepto si lo juzgamos con nuestra perspectiva occidental. Estamos condicionados a que está bien y que está mal, en específico cuando se trata de sexo. Las niñas y niños buenos solo hacen cosas normales, y lo que se sale de esos parámetros se considera lascivo o sucio.
Pero el propósito de dichos rituales es altamente espiritual. La puja se lleva a cabo en un grupo de 8 parejas en luna llena. En la luna llena no es un día en donde por ejemplo se planten semillas; para la mujer se considera el inicio de la menstruación como su luna llena. Por lo tanto el hombre no debe eyacular en una chakra puja. La puja honra a la fertilidad y el principio femenino o shakti.
En la chakra puja, Las parejas cambiaban de compañero ya sea al azar o por guía del gurú. Las nuevas parejas se “casaban” por esa noche.  Esto es totalmente diferente al maithuna en donde el objetivo es una reafirmación de la relación que tenemos con nuestra pareja.
Prácticamente, compartir con un extraño una noche significa dejar ir la idea de que nuestra pareja es la única persona digna de recibir nuestro amor y cuidado. Es más simple ver la divinidad en mi pareja; más si tenemos hijos que verla en un extraño. Imagínate si el extraño además es un perfecto idiota. Pero la meta es ir más allá de las expectativas que tengo acerca del amor. El propósito de la puja es experimentar el amor incondicional; no hay otro propósito.
Las parejas comparten los 5 makaras y consuman su “matrimonio” con una cópula extremadamente controlada. No hay casi movimiento.. Toas las parejas están conscientes de la divinidad de su compañero y se enfocan en la energia que fluye hacia ellos. El gurú guía a las parejas en varias posturas y en técnicas de respiración. La meditación termina cuando las mujer alcanza el orgasmo y el hombre mantiene su energía al no eyacular y transmutarla hacia arriba con el fin de transcender su propia conciencia.
La práctica.
Cuando experimenté mi primera puja, el evento me marcó profundamente en mi conexión espiritual hacia otros. También la relación con mi pareja tántrica se vio reforzada ampliamente. Se convirtió en mi mejor amigo, mi confidente y soporte. Antes de ello yo deseaba con él, algo más que una relación tántrica. Un día acepté el hecho que no habría más y mi conflicto terminó.
Invité a mi novio a la puja. Él tenía la mente abierta para ir. Se había cumplido el primer paso. Un novio que estaba genuinamente interesado en el Tantra.  Yo estaba nerviosa, nunca había estado en un taller donde el cierre fuera una chakra puja. No deseaba compartir a mi novio en una habitación llena de otras mujeres y por lo mismo ver a hombres que babearan por mí. Hasta ese momento mis experiencias tántricas eran monógamas y sólo con mi pareja tántrica.
Discutimos el punto mi novio y yo ampliamente, Confesamos sentir miedo, ansiedad, excitación; esa gama de emociones que el sexo trae consigo. Acordamos que en el puja seguiríamos juntos y que no nos enrollaríamos con extraños. Aun así yo estaba horrorizada con los pensamientos de ver a una docena de mujeres jóvenes pululando alrededor de mi novio. Bellas princesa tántrikas dejándome a mí tirada en una esquina recogiendo el polvo.
Mi novio deseaba aliviar mi dolor,  así que hicimos un segundo acuerdo . Yo podría decir en cualquier momento en que estaba de acuerdo que mi novio hiciera y y en que no estaba de acuerdo.
Finalmente acordamos que cualquiera podía vetar cualquier práctica que le fuera sugerida al otro. La comunicación sigue siendo el mejor camino hacia la unidad con lo absoluto y además es un gran afrodisíaco.
En el taller había unas 40 personas. Los guías nos dividieron en grupos de 8. Pusieron unas cuantas reglas. La primera, la ropa era opcional. Segundo, nos animaron a que hiciéramos el amor en público y no en privado. Imagínense la inseguridad que nos causó de inmediato esta desviación de un “comportamiento normal”.
Nuestro grupo llamado Isis, inició 3 días de convivencia. Hay algo que la desnudez acelera, te permite compartir más en mucho menos tiempo. Hicimos prácticas juntos de visualización y respiración. Nos bañábamos en albercas juntos, tomamos el sol juntos, incluso algunos durmieron el mismo cuarto que otros. Aun así nadie hacía el amor. Éramos personas conociéndose unos a otros. Aprendiendo cosas fundamentales sobre el tantra.
La anticipada chakra puja sería el sábado en la tarde. En ese momento no sabía adonde se habían ido mi paranoia y mi miedo. Estaba tranquila y en paz.  Me sentí muy cerca de mi novio a pesar de que no habíamos hecho el amor y no habíamos tenido un momento a solas. Ninguno había usado el derecho de veto mutuo; aunque yo me sentía tranquila al saber que tenia esa posibilidad.
El sábado no preparamos para la celebración. Había dos requisitos, ir vestidos sensualmente y traer comida para ofrecer a los demás. Las mujeres nos reunimos y nos ayudamos a bañarnos, a peinarnos  y a vestirnos unas  a otras. La comunión entre mujeres nos hizo ver que no eran enemigas. Nos preparamos una a otra como divinidades. Antes del crepúsculo entramos a un cuarto donde los hombres nos esperaban ya hace rato.
Nos sentamos en círculo tomándonos de las manos y oramos para sanarnos y transformar nuestra conciencia.  Al centro del círculo había unas rocas. Cada uno tomamos una, la cual simbolizaba nuestro apegos, resistencias y los bloqueos que quisiéramos dejar ir. Entonces lanzamos las rocas en un cajón de arena dejando ir lo que quisiéramos. Yo no sabía que dejar ir hasta que estuve frente al cajón. Ahí dije;  dejaré huir mi miedo de amar.  A pesar de años de práctica tántrica, había cosas que aún me pesaban.
Cuando todos terminamos este ritual, las rocas fueron puestas en una hoguera. Parecía que las llamas consumían las rocas, limpiando los escombros de todo el grupo.
La música inició, comenzamos a compartir los alimentos, comiendo pequeñas cantidades de cada tazón. Sentí mi corazón abrirse, lleno de una conexión profunda con el grupo. Todos me parecían bellos, puros y perfectos para mí.
Con nuestros paladares saciados, era hora del círculo ritual. Las mujeres salimos del círculo y los hombres permanecieron sentados. Cada mujer de frente a un hombre. La música se intensificó. Honrando a cada hombre, las mujeres bailamos lentamente alrededor del círculo. Nos convertimos en la encarnación divina. La madre, la hija, la hermana, la mujer seductora. La energía de la madre tierra subió por nuestros pies, por nuestra espalda y  hasta nuestro corazón. Con cada inhalación traíamos a la madre divina y con cada exhalación tocamos los corazones de los hombres profundamente,
Después los hombres bailaron para las mujeres. La euforia que experimentábamos se convierto en gozo. ¿Quién no se deleita  viendo a los hombres bailar para las mujeres ? Nos honraban ahora. Su danza era de deseos, el deseo de tratar de entender y contener dentro de ellos toda la sensibilidad y la incertidumbre que son característica de las mujeres. Ellos eran los maestros y guías, pioneros de la libertad, guardianes de la integridad. Eran el padre, el hermano, el hijo.  A través de su danza dejamos ir nuestros juicios liberando todo pensamiento excepto la conciencia de la divinidad dentro de cada uno de ellos.
Nos reunimos después con nuestro grupo. Era hora del masaje ritual. Los guías nos dijeron que podíamos hacerlo con nuestra pareja  o con otra persona como se acostumbra en la chakra puja. Sin una sola palabra mi novio  y yo sabíamos lo que deseábamos. Igual pasó con todo nuestro grupo. Éramos 8 personas con una sola mente. Haríamos el ritual juntos como una unidad. Mi corazón explotó lleno de amor y paz.
Con aceite de masaje ungimos a nuestra familia. Pasaron por pares. Mientras un hombre y una mujer permanecían en el piso, otros tres los masajeaban; después de un rato cambiaban de receptor. Fuimos instruidos de canalizar la  excitación de este ejercicio hacia nuestro corazón enfocándonos en la divinidad del hombre y la mujer frente a nosotros. En este momento no había dificultad para concentrarse, aún con la energía sexual fluyendo a través de nosotros. Quizás era fácil porque cuando yo veía la cara de otros sólo veía conciencias dichosas. Cuando masajeaba no veía sino perfección en cada hombre o mujer de Isis. Había profundidad en cada uno de ellos, vulnerabilidad, fuerza y potencial. ¿Porque no observé  todo esto antes? ¿Porque perdí el tiempo juzgando, sintiéndome amenazada o creyendo que era diferente o que estaba separada de mi novio, de mis amigos, de mis hermanos, de mi familia ?
Mi novio  y yo fuimos los últimos en ser masajeados. El sentir seis pares de manos amorosas manipulando mi cuerpo me llevó más allá de lo que yo conocía. Me llevó a un placer profundo. Era como si cada pulgada de mi cuerpo pudiera alcanzar el orgasmo con ser tocado. Por primera vez en mi vida, me dejé ir, dejé a mi cuerpo recibir, no puse barreras. Hilos de lágrimas corrieron por mi cara, había gozo, alivio y tristeza por todas las veces que no pude dejar a mi propio ser brillar. ¿Por qué había esperado tanto? ¿ Por qué me encerré en mi miedo tan fuertemente?
Las bellas mujeres de Isis masajearon a mi novio. No supe adonde se habían ido los celos y las posesividad. No los hallé. Era como si mi mente completa hubiera cambiado de contexto. A otro lugar donde esas emociones no tenían cabida. Todo lo que podía sentir, ver y desear era su felicidad total. Lo dejé ir, lo dejé libre.
La sensualidad se prolongó por horas después del masaje, Canalicé toda mi pasión y euforia espiritual hacia mi novio. Cuando veía a sus ojos mientras hacíamos el amor, sentía que podía ver a Dios. Podíamos sentir el gozo en la habitación. Como corrientes de electricidad extendiéndose en el aire. Hubiera sido muy fácil dar rienda suelta a nuestra excitación, pero los guías nos recordaron que subiéramos la pasión hacia el corazón y mantuviéramos nuestra mente en lo divino. Y esto último, en realidad es la fuente del placer infinito. Dios es lo que hace al tantra infinitamente más placentero que al sexo normal o a cualquier otro tipo de práctica sexual. La puja contenía todo lo que había practicado anteriormente a un nivel menor, pero ahora se adicionaba la energía grupal. Estábamos celebrando una infinita corriente de alegría..
El chakra puja es el único ritual de grupo en el tantra, Su intención es unir a las personas con el propósito de estar más concientes de Dios. Cualquier ritual tántrico que no tenga este objetivo no es tantra. Hay muchos caminos falsos con el nombre de tantra y que son una excusa para tener sexo en grupo. No quiero decir que haya algo malo en el sexo en grupo. Si todos los involucrados son adultos y están de acuerdo no hay nada malo en ello;  pero no tomemos estos eventos como tantra.
El chakra puja cambió una percepción que tenía acerca del amor. No solo mis creencias mentales; también mi experiencia emocional donde supuestamente el amor debe de limitarse y de poseerse. Me llevo a un contexto de un amor en eterna expansión. Esto fue lo único que me llevó mas allá de los celos. La puja desgastó le fuente de los celos que es donde hombre y mujeres se separan.
Esa noche vi a Dios en mi pareja. Y sé que siempre se puede confiar en Dios. Ya que sólo miré su divinidad, no había nada por lo que pelear o de que protegerme. A través de la percepción de la divinidad, nada nos puede ser quitado porque en realidad ya lo tenemos todo.
Las personas aprenden cosas diferentes de la puja. Al siguiente día cuando compartimos la experiencia, un hombre dijo que su relación con los demás hombres se transformó porque en vez de desear competir y pelear con ellos, experimentó el soporte de los demás hombres en los momentos más íntimos. Una mujer que tenía una imagen de ella acerca de su persona, compartió que por primera vez se sentía a gusto con su cuerpo. Otro hombre al que veíamos como alguien distanciado, admitió que empezaban a gustarle las demás personas. La puja nos enseña sobre el amor y la unidad absoluta. 
En el tantra he hallado sinergia entre la sexualidad y la espiritualidad, entre la tradición y la espontaneidad, entre lo comunal y lo subjetivo. Fue como un pegamento para mí. Conjuntó lo que parecía piezas irreconciliables. Unió los contradictorios y disparatados mensajes de la religión, la filosofía y la literatura, El tantra me guió hacia dentro, enseñándome que mis más oscuros demonios eran solamente ilusiones construidas con polvo.
En esencia me convirtió en una persona completamente diferente.
Tantra Awakening. Valerie Brooks.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada